Passió per la feina

 Extracte de l’entrevista a Elena Barraquer de la contra de La Vanguardia del 24 de setembre 

 

Cuénteme.

Me impactó la dureza de lo que vi, y me di cuenta de la cantidad de gente a la que puedes ayudar haciendo simplemente lo que sabes hacer. Si operas a una persona de cataratas, no solamente mejoras sus condiciones de vida, sino la de todos los miembros de su extensa familia a quienes podrá cuidar.

 ¿Qué ha aprendido?

Lo poco que se necesita para vivir feliz. No podemos basar la felicidad en lo que nos ocurre fuera, debe venir de dentro. Cada uno debe buscar objetivos que él mismo pueda realizar, que no dependan de jefes, empleados, maridos, esposas o hijos, porque se pueden quedar por el camino.

 No somos africanos, no vivimos como ellos, pero los valores básicos son los mismos y ellos saben disfrutarlos. Hace una semana recibí una carta que me hizo llorar. 

¿Quién se la enviaba?

Un chico de trece años que operé en Camerún. En la carta me daba las gracias porque ya no se caía por la calle, podía ir al colegio y escribir. Esas pequeñas cosas son para mí una fuente inmensa de satisfacción, y es algo que puedo dar con mis manos y un poco de ayuda tecnológica. Creo que si todos aportáramos un granito de arena, una semana al año para dar lo que sabemos a los demás, el mundo cambiaría. 

¿Es su utopía?

Es una realidad, sobre todo en el caso de los médicos. Si todos los oftalmólogos diéramos esa semana de nuestro tiempo, se solucionaría el problema de la ceguera en África. La catarata, que es la principal causa de ceguera, es fácilmente resoluble. 

 Opera usted a los más ricos y a los más pobres, ¿qué les diferencia?

Los más pobres suelen ser más agradecidos. Recuerdo a una anciana a la que operé de cataratas. Estaba en la puerta del hospital, con su hija y su nieto, gritando y gesticulando como una loca. Me acerqué para preguntar qué pasaba. “Nada malo, señora, está contenta: es la primera vez que ve a su nieto”. 

 Entiendo su entusiasmo.

Yo no opero en África por generosidad, sino por egoísmo, porque recibo mucho más de lo que doy. Creo que lo mejor que puedes tener en esta vida es el cariño de las personas. 

 … Y un trabajo que te llene.

Mire este papel plastificado, siempre me acompaña, es una cita del productor de cine Samuel Goldwyn: “Nadie a quien le entusiasme su trabajo puede temer nada de la vida”. Si cada persona hiciera su trabajo lo mejor posible, y no hay trabajo que no sea necesario, no estaríamos en esta crisis.

 … Y con alegría.

Si lo haces bien, con ganas, entusiasmo y corazón, ya tienes la sonrisa puesta en la cara todo el día, porque estás disfrutando. Y nos pasamos más horas trabajando que haciendo cualquier otra cosa.

 Usted podría haberse quedado tranquilamente en la clínica de su padre.

De pequeña me llamaban “rabo cortado de lagartija”. Tenía inquietudes y me fui becada a hacer investigación, y una cosa me llevó a otra.

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