Category Archives: Salut mare i infant

La solidaritat d’un País Petit en crisi

Després de seguir durant tot el dia d’ahir la Marató i veure com tot un país treballa unit per recaptar fons  per  a la investigació sobre el transplantament d’òrgans i teixits, m’emociono quan veig que la recaptació final, malgrat les adversitats econòmiques que s’estan vivint, és de 7.231.628 euros.

Sóm un país de gent solidària, un país de gent que creiem amb la força de les persones i ens unim com ningú per fer front a l’adversitat. Som un país petit però capaç de molt si ens ho proposem. I quan ens hi posem ens hi posem.

GRÀCIES CATALANS!

Xerrada: La lactància materna aquí i al món

Atenció noies!

A l’Abacus celebren la setmana de l’alletament matern amb la xerrada: La lactància materna aquí i al món: com donar el pit millora la vida dels infants, a càrrec del Carlos Gonzàlez, pediatra especialista en lactància materna.

Recordeu, dimecres a les 18:30 a l’Abacus de Còrsega.

Organitza

Dones visibles, mares invisibles.

 

Vull recomanar la contra de La Vanguardia d’avui dilluns 29.  És una entrevista a la Laura Gutman, que és una terapeuta familiar que parla de temes que arriben endins endins. Ha escrit entre moltes altres llibres “Mujeres visibles, madres invisibles” del que en faré cinc cèntims quan l’hagi llegit. Per qui en vulgui saber més us deixo el link de la seva web: Laura Gutman.

Durante generaciones, las mujeres éramos, ante todo, madres. Esa era nuestra máxima identidad social y por ella éramos valoradas.

¿Y eso era bueno o malo?

Eso no garantizaba a los hijos ser mejor criados: más amados ni protegidos.

¿Y hoy ya no son madres ante todo?

Hoy se valora sobre todo el papel que representamos en la esfera de lo público. Por eso, las madres sólo sentimos que “somos” si trabajamos: si somos autónomas económicamente y realizamos nuestros intereses.

Tiene su lógica.

Pero entonces entramos en contradicción con la función materna, relegada al ámbito de lo privado: silenciosa e invisible. Así que tendremos que conseguir que la función materna no entre en contradicción con las demás. Pero es complicado asumir ambas.

Si te organizas hay tiempo para todo.

No pensemos sólo como adultos. Pongámonos en la piel del niño totalmente dependiente de los cuidados maternos: su nivel de soledad y aislamiento, si su madre no le da la atención que necesita, es inmenso.

Para algo están las guarderías.

Están bien para atender a los niños cuando las madres trabajan. Pero en ellas los niños no están conectados “fusionalmente” con sus cuidadoras. Y los hijos necesitan –al final del día– entrar en contacto profundo y amoroso con su madre, siempre y cuando esta sea capaz de conectar consigo misma emocionalmente y, por tanto, con el niño.

Además tenemos bajas maternales, subsidios, ayudas… (o al menos teníamos).

Y ayudan. Pero, cuando criamos niños, estamos muy solas. E invisibles a ojos de los demás. Por eso, nos resulta más fácil regresar al trabajo, donde somos reconocidas.

Y no las culpo por ello.

Ni yo. Es normal. Hemos perdido la tribu, la familia extendida, las comadres, las vecinas. Estamos encerrados en pisos acompañadas por la televisión, el móvil y el ordenador. Debemos espabilarnos para estar junto a otras mujeres y hombres que quieran acompañarnos en la rutina con nuestros niños.

Debe ser duro no encontrar a tu madre aunque la tengas cerca.

Dura es la vida de los niños. Y la que nosotros mismos hemos vivido siendo niños, aunque no tengamos ninguna conciencia de ello. La mayoría hemos crecido sintiendo que el mundo de los adultos estaba muy lejos de nuestro mundo emocional. Con miedos que nadie ha aplacado. Con llantos que nadie ha calmado.

Lo pasado, pasado está.

Pero ahora es urgente que tengamos conciencia de cual fue nuestra realidad afectiva de niños. Si contactamos con lo que realmente nos sucedió, comprenderemos por qué nos resulta tan arduo permanecer con nuestros hijos pequeños: sencillamente, porque los niños nos obligan al contacto emocional íntimo. Y eso duele, porque resuena en nuestros sufrimientos infantiles.

¿No es usted muy categórica?

Sí, lo soy. Después de treinta años de trabajar con cientos de familias, aparece una evidencia: cuanto más desamparados estuvimos de niños, más nos hemos construido un personaje para sobrevivir. Y no estamos dispuestos a abandonarlo.

Tal vez porque nos sigue protegiendo.

Pero nos hace estar más atentos de salvarnos nosotros que de salvar al niño. Ese es el motivo por el que esperamos que los niños respondan a las necesidades de los adultos, y no al revés. Es hora de comprender a nuestro niño interno para ser capaces de acercarnos a quienes son niños hoy.

¿No mimamos a los niños demasiado?

Hoy los compensamos con objetos de consumo, pero si cuando la criatura esperó a su madre todo el día y, cuando finalmente llega, tampoco está toda ella con el alma puesta allí, le resulta enloquecedor.

¿Antes era mejor?

Tendríamos que acordar a qué nos referimos cuando decimos “antes”. Hace una o dos generaciones seguramente no era mejor. Somos hijos y nietos de madres reprimidas y sometidas, a nivel sexual, económico, social. Muchos de nosotros hemos sufrido las descargas maternas de tanta frustración.

¿Qué propone?

Que nos miremos hacia adentro. Que busquemos mecanismos para conocernos mejor, que seamos más conscientes de nuestras realidades emocionales. Y si devenimos madres, pidamos ayuda y compañía para ofrecer nuestros cuerpos y nuestros corazones abiertos a los niños pequeños.

¿De qué depende?

De la decisión consciente de ofrecer a nuestros hijos incluso aquello que no hemos recibido. Si descubrimos el nivel de desamparo del que provenimos, al menos sabremos con qué contamos y con qué no. En lugar de juzgar cómo deberían ser las cosas, o cómo debería portarse el niño, escuchémosle y tengamos en cuenta lo que nos quiere decir.

¿Cómo?

¿Cómo cortar el encadenamiento de desamparos? Con conciencia. Hay muchos sistemas de indagación personal. Yo he ido perfeccionando a lo largo de los años: la “construcción de la biografía humana” con la que intento dilucidar la distancia que hay entre lo que creo que me ha sucedido y lo que sucedió en verdad en la trama familiar.

Ustedes a ganar dinero con la terapia.

Le aseguro que se gasta mucho más en cosas menos necesarias.

Ara ens toca a nosaltres

Ja fa uns mesos que l’Eulàlia i jo estem juntes, passem llargues estones jugant, rient i dormint i tenim més o menys controlats i acoblats els nostres ritmes vitals.  Penso que ha arribat l’hora de la meva recuperació física i dedicar-me una mica de temps. Per aquest motiu em poso a les mans d’una fisioterapeuta.

Començo pels exercicis del sòl pèlvic. Els exercicis de Kegel.

Els exercicis de Kegel són altament eficaços per enfortir el sol pèlvic, abans, durant i després de l’embaràs.  Amb la pràctica d’unes 10-15 repeticions diverses vegades al dia aconseguirem una tonificació òptima de la zona i evitarem problemes derivats de l’embaràs i part com ara la incontinència urinària.

Per altra banda hi ha els abdominals hipopressius, no indicats durant l’embaràs, però ideals per a la recuperació de la cintura passada la quarentena.

Els hipopressius són uns exercicis destinats a tonificar el sòl pelvià i la faixa abdominal, especialmentindicats durant el postpart. El sòl pelvià o perineu està format per uns músculs situats a la part baixa de l’abdomen que serveixen de recolzament de diferents òrgans. Els conductes d’aquests òrgans, és a dir, la uretra, la vagina i el recte, passen a través del perineu. Per sobre es troba el diafragma, per davant els abdominals, pels costats les costelles i per darrere la columna i la musculatura espinal. Quan aquest sòl pelvià es debilita, pot provocar diferents tipus d’incontinència urinària, prolapses i disfuncions sexuals. Aquesta falta de tonicitat muscular es pot prevenir, tractar i curar amb diferents tipus d’exercicis. Els exercicis es fan amb un ritme lent, les postures es mantenen entre 10 i 30 segons, i
una sessió dura entre 30 i 60 minuts. S’hauran de fer entre 3 i 4 hipopressius diverses vegades al dia.

MIREIA OROMÍ, FISIOTERAPEUTA DIX. SALUT, CULTURA I OCI
Article publicat al Tot SantCugat n. 1044

El següent video explica la diferència que hi ha entre fer un abdominal clàssic, que té conseqüències negatives pel sòl pelvià, i els exercicis abdominals hipopressius.

Dins l’aigua

Avui hem anat a la primera classe de natació per nadons. Ens ha agradat molt tot i que, és clar,  en ser el primer dia hem experimentat moltes sensacions noves de cop i hem tingut algun moment de  confusió que ens ha fet lliscar galta avall alguna llagrimeta… Aleshores amb una canço tranquil·la al ritme del vaivé de  l’aigua i abraçades l’una amb l’altra, la calma ha tornat de nou i hem sortit de la piscina molles i molt contentes per haver viscut aquesta primera experiència juntes dins l’aigua.